Author Archives: Josetxo - Paginas 2

El miedo al ocaso de los sueños no cumplidos

Cuando soñaba jazmín, sentía un vértigo incalificable.
Cuando sentía que no se cumplían, dolorido en lo más profundo de mis entrañas, sentía el ocaso.
Pero era una muerte lenta, torticera, confundible con la realidad que me rodeaba.
No había modo de conciliar esa realidad con la idealidad de unos sueños no cumplidos.

LANA.16 (31/05/2018)

(S. Letras). Tinta permanente y acuarelas sobre cartulinas.

LANA.15 (28/05/2018)

Tinta permanente sobre cartón pluma.

LANA.14 (26/05/2018)

Acuarelas sobre cartulinas.

La infelicidad de los sueños perdidos

Óleo sobre tablero.

Pensando y pensando…soñaba. Eran sueños irreales, inrrealizables, pero colmaban mi espíritu de vida. Ahora que vuelvo al agujero negro y sin ellos me siento tremendamente infeliz.

La anterior fase de reconstrucción con valores perennes, me han llevado a una frustración. El árbol había crecido poco, tenía pocas ramas y su mayor debilidad la tenía en las raíces.

He tratado de mimarlo, cuando azotaban fuertes vientos, me apoyaba en él a modo de contrapeso, pero tampoco daba resultado, era demasiado vigoroso en la copa y débil en las raíces.

Intenté transplantarlo en varios sitios, pero fue igual, no conseguía que se afianzara en ningún lugar. Quizás no entendí que su proyecto de vida era como andar por el filo de una navaja, que no progresaría, pues tenía los pies plantados en un alambre muy fino y cimbreante. Cuando se desplomaba intentaba rehacerse, pero estaba condenado.

LANA.13 (25/05/2018)

Argizaiola

La bomba…

Muertos…
Cuerpos inocentes,
sin vida y futuro,
ni ilusión.
Viven tan sólo para morir.
Sin conocer,
sin existir,
sin razón de ser,
ni sentido.
Por esa locura adulta,
por ese sin sentir,
de alguien sin compasión.
Es la bomba…
Es la guerra…
Es la destrucción.

LANA.12 (22/05/2018)

“José”

Pateras

El viejo mundo se desploma y cruje…
El odio, entre la sombra acecha y ruge…
Una angustia mortal tiene esa vida.
Y como leve arena que alza el viento,
a tí vendrán el paria y el hambriento,
soñando con la tierra prometida.
Pero lejos, muy lejos,
con el corazón amarillento de la arena,
aún sueñan con el mar,
estos parias hambrientos.
Los brazos viajaron,
el corazón se quedo.
Pero un destello les llama al norte,
y una patera de esperanza,
cruza el mar hacia la tierra del sueño.