Archivos Mensuales: agosto 2017

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Ya he llegado al final del camino en la construcción de esta escultura. En el fondo de mi corazón albergo la esperanza de que sea comprendida. Pero analizando las reacciones de las pocas personas que la han visto, creo que muchas de ellas creen que es una simple chatarra… un marciano o un madelman. Todo tiene matices y en este caso la bisceralidad del diseño de la figura, es tan singular en algunos aspectos, que espero que no deje a nadie indiferente. No he reparado en medios para su realización, ha sido lo más ambicioso que he acometido dentro de la disciplina de escultor. El impulso mayor me lo ha dado el representado, por su actitud vital, su filosofía sencilla de la vida, pero a mi entender con una inteligencia disciplinada y ejemplar. Quizás egoístamente por mi parte he suplantado sus vivencias por sensaciones reflexivas de mi personalidad, intentando en todo momento cuestionar mi percepción subjetiva del personaje. Este tiempo ha sido convulso a nivel personal, por momentos dudaba, pero me agarraba a él, y conseguía seguir en medio de la indiferencia del entorno. Quizás el verdadero valor le viene dado por ese matiz. Cuando uno entra en la vorágine constructiva, siempre sufre un estrés creativo que ha veces impide la mirada a los lados. Te centras únicamente en avanzar, en una deriva permanente hacia adelante, que en mi caso no me impide reflexionar en lo hecho y si en lo pasado, creando cierta indiferencia en lo realizado. La insatisfacción es mi fuerte, el conformismo mi enemigo y la indiferencia de todos los que me rodean mi compañero. Con todos los frentes abiertos me he sentido abrumado, pero en este caso una fuerza interior poderosa me ha empujado a seguir. Varios calambrazos vitales me han producido una zozobra en otros frentes, pero este proyecto siempre ha caminado firme. El frenesí sentido ha calmado todas las peripecias negativas vividas. Cuando aventamos tus cenizas sobre campos sagrados que trabajaste de por vida, pensé en mi padre de forma transparente por primera vez en mi vida. Era como si el homenaje que te iba a realizar a ti, también se lo hacía a el. Cuando se lo hice a él, todavía el impacto de su muerte me agujereaba las entrañas, pensaba que vida más paralela habíais llevado, pero a la vez radicalmente distinta. Al principio me costo dar con el soporte que sujetaría la estructura, estuve mirando piedras de diferentes tamaños. Ninguna te correspondía. Y de pronto apareció ese trozo de tronco olvidado que tú en el más allá habías señalado. Fue tal la revelación que ya no tuve dudas. Tu hijo fue el encargado de cortar la porción, y de pronto volviste ha aparecer dictándome la medida del corte. La cosa no quedo ahí, la moto sierra rasgaba la corteza y en el corazón del tronco señalado apareció el tuyo. Tantas circunstancias excepcionales me llevaron a no darte nunca la espalda en este proyecto. Lo llevé al taller, y así como en el momento de la carga éramos tres personas, en la descarga sólo estábamos los dos. Cuando comencé a desbrozarte y ya eras tú, me sentía asustado por dejarte desnudo de piel, la corteza se desprendía fácilmente. Me decías que me tranquilizara, que peores circunstancias habías padecido. Quise plasmar aquel proceso de forma paulatina y en varios vídeos. A la conclusión sentía un vacío afectivo, y un miedo escénico ante una relación sobrenatural. Estuve varias semanas sin hacerte caso, apenas te miraba. Me sentía intimidado. Clavarte la estaca en el centro del corazón me daba miedo. Por eso dilataba el momento de hacerlo. No llegaba el momento preciso, porque te veía todavía sentado afilando la guadaña en la postura sublime que protagonizaste muchas veces en tu vida. Cuando inmortalice en fotos a tu hijo en esa postura, la revelación del primer elemento de la estructura se hizo patente. Lo más complicado se hizo relevante, lo inimaginable se transformo en virtual, el destino comenzaba a fabricarse. Con esto di por terminada la fase inicial. De aquí al final transcurriría más de un año lleno de satisfacciones y zozobras que igual escribo alguna vez. De todas formas no me quiero despedir de ti sin confesarte que ya eres parte de mí, si cayéramos en el olvido, no estaremos solos. Nos tenemos el uno al otro en una fusión de sentimientos compartidos. La esencia pervive, el material colapsa, pero la memoria transcurre por caminos inescrutables. Vivirás siempre, mientras los que te quisieron te recuerden. Adiós hasta la nada.

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“Expresión

Esta escultura como expresión artística en tres dimensiones pretende representar a un personaje en un mundo, en un lugar y con unos materiales concretos. Con la salvedad de representar un hecho costumbrista, abarcandolo en toda su dimensión humana. En este caso la composición final cuenta con todos los aspectos espaciales como el alto, el ancho, la profundidad, el volumen, la forma, la textura, la consistencia del material de aluminio, la óptica del ambiente donde se situara la escultura y también el movimiento.

“Proporción”

La escultura tiene como apoyatura principal del cuerpo en un pedestal de un tronco de madera, cuantificado según las proporciones derivadas del cuerpo humano, basadas en lineas rectas y tubos huecos, para luego transformarlos en una maraña de llantas en lineas direccionales tanto verticales u horizontales, curvas o retorcidas formando un volumen semivacío y maleable con la chapas del revestimiento final en forma de piel.

“Equilibrio”

El punto de equilibrio con centro de gravedad situado y por capricho de la naturaleza en el centro del pedestal de madera a momododo de columna vertebral, sin implicación de dirección en este punto y sin movimiento. Este artificio es la ayuda principal que sostiene en equilibrio la escultura.

“Estática”

Siguiendo este principio, las formas más grandes están en la parte inferior del tronco, desarrollando las piernas con ángulos rectos, y buscando también perpendiculares sobre eje en proporciones simétricas que ayuden al equilibrio.                                                     

“Rigidez”

La rigidez, concepto que esta asociado a la falta de elasticidad o capacidad de movimiento, en esta escultura de aluminio como material escogido, permite que en chapas y llantas este capacitado para soportar esfuerzos y torsiones sin sufrir deformaciones importantes.

“Dinamismo”

Por principio y aplicado a esta escultura como factor, es el aspecto de la física que se dedica a analizar como evoluciona toda la estructura de la escultura en un período temporal según causas, en este caso meteorológicas que producen cambios en su estado. El lugar escogido para su implantación tiene unas condiciones meteorológicas muy particulares.

“Realismo”

Como mimesis la postura del afilador de guadañas sentado, es el objetivo principal. representando de forma lo más fielmente posible, con un enfoque contemporáneo y en cierto modo sujeto a una abstracción contenida.

 

Escultor.5

En uno de mis paseos por el valle del río Leizaran, me iba fijando en distintas piedras que veía por el camino. La rodadura desde tiempos inmemoriales las había ido moldeando en figuras ovoides casi perfectas, pero de ser tan repetitivas no me llamaban la atención. Las veía casi perfectas en la figura. Unas pocas eran rugosas y uniformes, todavía eran jóvenes en el tiempo, pero circulaban más rápido por el torrente del río. Entre todas ellas destacaba una totalmente blanca, amarromada sólo en el lado que posaba en el lecho. Su forma era como la de una pastilla de jabón gastada. La cogí entre las manos y cúal patito feo en la cuadrilla me exhortó sentimientos contradictorios. Era suave al sobeo, pero imperfecta en la forma. Alguna grieta aún no pulida asomaba por un costado y asentada en la hierba permanecía impávida y sin atisbo de movimiento de rodadura. Veía difícil su transformación en ovoide, pero recordé que tenía en un tiestero unas cuantas hermanas hechas y derechas de forma. Cuando la coloque a su lado, el sentido posicional chirrió. Las otros reaccionaron agrupandose en pico. No le quedo más remedio que permanecer posada encima de las demás, esperando encontrar un hueco en tiempos venideros. Amí no me gustaba nada el conjunto que quedaba, sobre todo la posición de la especial. Pero el verdadero problema era que no era de la misma familia y como decía el gran Jorge Oteiza, si una escultura o en este caso una piedra no pertenece a una serie, no hay posibilidad de resolver el problema, pues para que no se sienta distinta, debe de estar rodeada de sus compañeras de forma, formando su propia familia y con ella formada daría respuesta al problema y con ello tendría la posibilidad de nuevas preguntas.

Escultor.4

Iba a coger el martillo y no lo encontraba por ningún sitio. Tenía la pieza casi acabada, pero aún me faltaba doblarla un poco más. Era un placer para mí golpearla, transformando su forma hasta adecuarla. Tengo la vida ordenada racionalmente como un buen artista dueño de si, que no se deja dominar por nada y que normalmente pongo las cosas en su perspectiva justa. Siento un gran placer y también mucha felicidad siendo dueño de mis circunstancias y amigo de lo obtenido. Pero veo este momento como un episodio de infelicidad, y también creo que el placer me sobreviene en momentos de la vida infames. Tengo la virtud de ser un artista autodidacta en un tono elevado e infatigable, algunas veces excelso, otras demasiado recio. Pero la mayoría de las veces el placer es algo bajo, servil, flaco y mezquino. Si encontrara el martillo justo en el momento que la virtud y el placer fueran inseparables, vería obras agradables, pero no honestas y otras en cambio serían virtuosas pero ingratas. Por eso me olvido del martillo.