Archivos Mensuales: diciembre 2017

Urte berri on !!!

Las perlas.

Por el camino encuentro una perla, luego otra, hasta la totalidad de un collar. No todas son iguales, ni tienen el mismo color, pero todas juntas se igualan de verdad. Escojo un par, por brillo y sensación de autenticidad. Las otras las guardo en la bolsa de las canicas. No tardo en llegar al patio del colegio. Mis amigos juegan todas las mediodías antes de entrar en clase. por supuesto a las canicas. Me toca el turno de jugar y saco una cubana para empezar, primera que pierdo. Segundo turno, una de trebol muy bonita y apreciada por mí y sigo perdiendo. Para el siguiente turno rebusco dentro del saco y sólo quedan las perlas. Pienso que no me queda más remedio que jugar con ellas. Saco una al azar de calibre mayor que las otras. Empiezan las protestas de mis compañeros por el valor de las sudsodichas y falsas canicas. Me comprometo a subir su valor con otra si pierdo. Si no ocurriera así y gano, recuperaría la cubana antes perdida. Parece que la suerte me acompaña en esta tirada y la gano. De pronto recuerdo que mi abuela tenía una perla en un anillo y que mi madre también y pienso que las dos que tengo guardadas en el bolsillo les pueden servir de sustitución, si perdieran las suyas. Y sigo jugando con las otras, perdiendo cada vez un par. Con el saco ya vacío y con mis perlas dispersas en diferentes compañeros, suena la sirena y todos a clase. Primero comenzamos con la lectura, todos mirando al libro y nuestra querida señorita y maestra “Masi”, quitandose la ropa y colocandose la bata en bragas, sujetador y combinación en la parte trasera de la clase. Por supuesto nadie se atrevía, ni a levantar la cabeza, ni a girarla. De repente una de las perlas comienza a rodar en dirección a la desvestida en el momento justo que se bajaba la falda. Por supuesto todos levantamos la cabeza y nos giramos y por supuesto también un alarido brusco y concreto sale de su boca con decibelios desmesurados. ! Poneos todos las manos en la cabeza e hincar la nariz en el pupitre inmediatamente ¡… Por supuesto que hicimos caso y por supuesto sabiamos que estabamos castigados no se cuantos recreos confinados en clase. Por supuesto que escribiriamos en el cuaderno 100 veces: Perdón señorita “Masi”, no lo volveremos ha hacer más y en el supuesto que fuera benébola, nos levantaría el castigo una vez completadas las 100 frases con excelente caligrafía. Por supuesto una vez que tenía colocada y abotonada la bata, recogió la perla descarriada de algún bolsillo abierto. Sólo oíamos sus pasos acercándose a su mesa. El silencio era cortante, el de ella después del alarido preocupante. Segundos eternos de incertidumbre y desasosiego invadidos por el miedo.

Bukaezinak (Interminables)

La sabiduría consiste en no apartarse de ella y formarse según su ley y naturaleza. La vida feliz es, por tanto la que esta conforme con su naturaleza; lo cual no puede suceder más que si, primero, el alma esta sana y en constante posesión de su salud; y en segundo lugar si es enérgetica y ardiente, cuidadosa sin angustias de su cuerpo y de lo que le pertenece, atenta a las demás cosas que sirven para la vida, sin admirarse de ninguna y si usa los dones de la fortuna, no debe ser esclava de ella. (Séneca)

Todas y todos quieren vivir; pero al descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas; y no es fácil conseguir la felicidad en la vida, ya que se aleja uno tanto más de ella, cuanto más afasosamente la busque, si ha errado el camino; si éste lleva el sentido contrario, la misma velocidad aumenta la distancia. (Séneca)

 

De autor.2 (Paulo Cohelo)

La vida no está hecha de deseos y si de los actos de cada uno. (Paulo Cohelo)

Arketxe.1

Lo que estéticamente nace como desocupación del espacio, como libertad, trasciende como sitio fuera de la muerte. (Jorge Oteiza)

Arketxe.1

Arketxe.1

Arketxe.1

Arketxe.1

Series realizadas como homenaje al gran escultor Jorje Oteiza.

Material:Poliespan reciclado. Pintura y acabado: Óleo. Medidas:25x20x15cm.

 

 

Gasolina

Venía de un tiempo en el cuál su papel era preponderante, aún siendo un tipo ingenuo, se las arreglaba.
Pero aquel maldito día todo cambió. Se dio cuenta que su flor se quedaba sin pétalos. Le quedaba alguna bala en la recámara y había llegado el momento de usarla.
Sentía un fuerte escozor por todo el cuerpo. No tenía sentido rascarse, pues todavía se le agravaría más esa sensación urticante.
Decidió darse un baño de agua tibia, siempre había pensado que una cosa así le aliviaría.
Al desprenderse del pantalón noto como si el flujo del aire le calmara algo el escozor. Al bajarse el calzoncillos esa sensación se acrecentó. No ocurrió lo mismo con las demás prendas.
La bañera ya estaba llena por la mitad y era el momento propicio para meterse y disfrutar en ella.
Todavía no había metido el pie derecho y sonó el teléfono.
! Mierda ¡, es lo primero que dijo.
Dejo que sonara un poco y metió el izquierdo.
Sentía un gran alivio de rodillas para abajo, pero el maldito teléfono no dejaba de sonar.
! Mierda ¡, volvió a decir.
Cuando su espalda entro en contacto con el agua, la sensación de placebo fue muy acusada. Pero su cerebro se partía en dos sensaciones, una de ira y otra de relajación.
De repente el teléfono dejo de sonar y comenzó a escuchar unas sirenas procedentes de algún coche de bomberos.
Continuó medio sumergido dentro de la bañera ajeno a todo el trasiego que escuchaba del exterior.
La puerta del baño estaba entornada, y un hilito de humo negro comenzó a colarse en la estancia.
Momentos después estaba completamente llena de humo.
Con la cabeza sumergida en el agua, no se asfixiaba con el humo, pero si se ahogaba en ella.
Se acordó que su última bala la había usado minutos antes, cuando vio que su flor no tenía pétalos y había perdido a su amada definitivamente.
Roció la casa de gasolina, salpincandose el mismo.

De autor.1 (Francis Bacon)

El argumento se asemeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano. (Francis Bacon)