Un cuento ecológico.(2º parte)

001-UNAXAl terminar de hablar la luna, los cuatro duendecillos de las estaciones, todos hermanos, osea la primavera, el verano, el otoño y el invierno, dijeron a coro:
Tambien nosotros estamos muy enfermos, cada vez hay menos árboles y menos flores que florecer,dijo la triste primavera.
En el gris cemento de las ciudades dónde las plazas escasean, los niños corren y se divierten, ya no huele a flores, apenas puedo dar vida a los jardines. Cuando termino de hablar la primavera un intenso e insoportable calor invadió el lugar. Entonces se oyó la voz del verano quejándose de los habitantes de la tierra. Consumen demasiada gasolina, fabrican aerosoles que dañan la capa de ozono, con lo cúal no se sabe cuando es una estación u otra.
Luego llegó el turno del otoño y dijo:
No logro desvestir a los árboles de sus hojas hasta bien entrada la estación de mi hermano el invierno.
¿Quién puede solucionar mis males?
Cuando habló el invierno todos se abrigaron, no estaba la cosa para enfriarse.
Yo también estoy dentro de este desorden como mis hermanos, no puedo controlar mis fuerzas y tampoco puedo manejar mis poderes. La contaminación me ha enfermado, tan pronto puedo congelar las zonas tropicales, como deshelar los polos e inundar los desiertos y sufro mucho por los humanos porque muchas tierras fértiles quedaran bajo las aguas y los desiertos ganaran mucho terreno.
Todos apesadumbrados no sabían como solucionar el problema.
Pero esto es un cuento, y en los cuentos reina la fantasía y todo tiene solución.
La madre naturaleza que todo lo sabe les dijo:
Todos los duendes y duendecillos recorreran el planeta, cada país, ciudad y hasta el más pequeño pueblo y a todos los niños que encuentren les contaran lo que esta sucediendo.
El mandato de la madre naturaleza fue obedecido por todos ellos y durante 30 días y 30 noches contaron a los niños lo que ocurría. Les aconsejaron a cada uno que hablaran con sus padres para convencerlos de que todos deberían cuidar y curar a la tierra.
Los niños y niñas, hombres y mujeres futuras así lo hicieron.
Entonces los duendes del tiempo y de los astros se curaron y también por supuesto el planeta. Cada estación comenzo ha hacer su trabajo cuando debía. Las flores, los arboles, los animales, los insectos y los niños héroes de este cuento volvieron a respirar aire puro.
Unax se había dormido y nunca llego a escuchar el final feliz de este cuento.

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