La infelicidad de los sueños perdidos

Óleo sobre tablero.

Pensando y pensando…soñaba. Eran sueños irreales, inrrealizables, pero colmaban mi espíritu de vida. Ahora que vuelvo al agujero negro y sin ellos me siento tremendamente infeliz.

La anterior fase de reconstrucción con valores perennes, me han llevado a una frustración. El árbol había crecido poco, tenía pocas ramas y su mayor debilidad la tenía en las raíces.

He tratado de mimarlo, cuando azotaban fuertes vientos, me apoyaba en él a modo de contrapeso, pero tampoco daba resultado, era demasiado vigoroso en la copa y débil en las raíces.

Intenté transplantarlo en varios sitios, pero fue igual, no conseguía que se afianzara en ningún lugar. Quizás no entendí que su proyecto de vida era como andar por el filo de una navaja, que no progresaría, pues tenía los pies plantados en un alambre muy fino y cimbreante. Cuando se desplomaba intentaba rehacerse, pero estaba condenado.

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