LANA.15 (28/05/2018)

Tinta permanente sobre cartón pluma.

LANA.14 (26/05/2018)

Acuarelas sobre cartulinas.

La infelicidad de los sueños perdidos

Óleo sobre tablero.

Pensando y pensando…soñaba. Eran sueños irreales, inrrealizables, pero colmaban mi espíritu de vida. Ahora que vuelvo al agujero negro y sin ellos me siento tremendamente infeliz.

La anterior fase de reconstrucción con valores perennes, me han llevado a una frustración. El árbol había crecido poco, tenía pocas ramas y su mayor debilidad la tenía en las raíces.

He tratado de mimarlo, cuando azotaban fuertes vientos, me apoyaba en él a modo de contrapeso, pero tampoco daba resultado, era demasiado vigoroso en la copa y débil en las raíces.

Intenté transplantarlo en varios sitios, pero fue igual, no conseguía que se afianzara en ningún lugar. Quizás no entendí que su proyecto de vida era como andar por el filo de una navaja, que no progresaría, pues tenía los pies plantados en un alambre muy fino y cimbreante. Cuando se desplomaba intentaba rehacerse, pero estaba condenado.

LANA.13 (25/05/2018)

Argizaiola

La bomba…

Muertos…
Cuerpos inocentes,
sin vida y futuro,
ni ilusión.
Viven tan sólo para morir.
Sin conocer,
sin existir,
sin razón de ser,
ni sentido.
Por esa locura adulta,
por ese sin sentir,
de alguien sin compasión.
Es la bomba…
Es la guerra…
Es la destrucción.

LANA.12 (22/05/2018)

“José”

Pateras

El viejo mundo se desploma y cruje…
El odio, entre la sombra acecha y ruge…
Una angustia mortal tiene esa vida.
Y como leve arena que alza el viento,
a tí vendrán el paria y el hambriento,
soñando con la tierra prometida.
Pero lejos, muy lejos,
con el corazón amarillento de la arena,
aún sueñan con el mar,
estos parias hambrientos.
Los brazos viajaron,
el corazón se quedo.
Pero un destello les llama al norte,
y una patera de esperanza,
cruza el mar hacia la tierra del sueño.

#Portavelas@jventurgon

Materiales reciclados: Aluminio, madera, plancha plástica, piedras y conchas de mar.

Materiales reciclados: Aluminio, madera, plancha plástica y conchas de mar.

Materiales reciclados: Aluminio, madera, plancha plástica, piedras y conchas de mar.

 

Escultor.7 “Conclusión”.

Escultor.7 “Conclusión”.

Ya he llegado al final del camino en la construcción de esta escultura. En el fondo de mi corazón albergo la esperanza de que sea comprendida. Pero analizando las reacciones de las pocas personas que la han visto, creo que muchas de ellas creen que es una simple chatarra… un marciano o un madelman. Todo tiene matices y en este caso la bisceralidad del diseño de la figura, es tan singular en algunos aspectos, que espero que no deje a nadie indiferente. No he reparado en medios para su realización, ha sido lo más ambicioso que he acometido dentro de la disciplina de escultor. El impulso mayor me lo ha dado el representado, por su actitud vital, su filosofía sencilla de la vida, pero a mi entender con una inteligencia disciplinada y ejemplar. Quizás egoístamente por mi parte he suplantado sus vivencias por sensaciones reflexivas de mi personalidad, intentando en todo momento cuestionar mi percepción subjetiva del personaje. Este tiempo ha sido convulso a nivel personal, por momentos dudaba, pero me agarraba a él, y conseguía seguir en medio de la indiferencia del entorno. Quizás el verdadero valor le viene dado por ese matiz. Cuando uno entra en la vorágine constructiva, siempre sufre un estrés creativo que ha veces impide la mirada a los lados. Te centras únicamente en avanzar, en una deriva permanente hacia adelante, que en mi caso no me impide reflexionar en lo hecho y si en lo pasado, creando cierta indiferencia en lo realizado. La insatisfacción es mi fuerte, el conformismo mi enemigo y la indiferencia de todos los que me rodean mi compañero. Con todos los frentes abiertos me he sentido abrumado, pero en este caso una fuerza interior poderosa me ha empujado a seguir. Varios calambrazos vitales me han producido una zozobra en otros frentes, pero este proyecto siempre ha caminado firme. El frenesí sentido ha calmado todas las peripecias negativas vividas. Cuando aventamos tus cenizas sobre campos sagrados que trabajaste de por vida, pensé en mi padre de forma transparente por primera vez en mi vida. Era como si el homenaje que te iba a realizar a ti, también se lo hacía a el. Cuando se lo hice a él, todavía el impacto de su muerte me agujereaba las entrañas, pensaba que vida más paralela habíais llevado, pero a la vez radicalmente distinta. Al principio me costo dar con el soporte que sujetaría la estructura, estuve mirando piedras de diferentes tamaños. Ninguna te correspondía. Y de pronto apareció ese trozo de tronco olvidado que tú en el más allá habías señalado. Fue tal la revelación que ya no tuve dudas. Tu hijo fue el encargado de cortar la porción, y de pronto volviste ha aparecer dictándome la medida del corte. La cosa no quedo ahí, la moto sierra rasgaba la corteza y en el corazón del tronco señalado apareció el tuyo. Tantas circunstancias excepcionales me llevaron a no darte nunca la espalda en este proyecto. Lo llevé al taller, y así como en el momento de la carga éramos tres personas, en la descarga sólo estábamos los dos. Cuando comencé a desbrozarte y ya eras tú, me sentía asustado por dejarte desnudo de piel, la corteza se desprendía fácilmente. Me
decías que me tranquilizara, que peores circunstancias habías padecido. Quise plasmar aquel proceso de forma paulatina y en varios vídeos. A la conclusión sentía un vacío afectivo, y un miedo escénico ante una relación sobrenatural. Estuve varias semanas sin hacerte caso, apenas te miraba. Me sentía intimidado. Clavarte la estaca en el centro del corazón me daba miedo. Por eso dilataba el momento de hacerlo. No llegaba el momento preciso, porque te veía todavía sentado afilando la guadaña en la postura sublime que protagonizaste muchas veces en tu vida. Cuando inmortalice en fotos a tu hijo en esa postura, la revelación del primer elemento de la estructura se hizo patente. Lo más complicado se hizo relevante, lo inimaginable se transformo en virtual, el destino comenzaba a fabricarse. Con esto di por terminada la fase inicial. De aquí al final transcurriría más de un año lleno de satisfacciones y zozobras que igual escribo alguna vez. De todas formas no me quiero despedir de ti sin confesarte que ya eres parte de mí, si cayéramos en el olvido, no estaremos solos. Nos tenemos el uno al otro en una fusión de sentimientos compartidos. La esencia pervive, el material colapsa, pero la memoria transcurre por caminos inescrutables. Vivirás siempre, mientras los que te quisieron te recuerden. Adiós hasta la nada.